El parque Juan Luis de Alarcón se ha convertido en un reflejo del descuido de los espacios públicos durante la administración municipal que encabeza Enrique Galindo, así como de la falta de atención por parte del organismo de Servicios Municipales.
Durante un recorrido por el lugar se constató la ausencia de lámparas en su estructura, situación que deja amplias zonas en penumbra y pone en riesgo a quienes transitan por el parque, especialmente durante la noche. A esto se suma la fuente principal en completo abandono, sin mantenimiento ni operación.
Las banquetas rotas evidencian el deterioro del espacio, complicando el paso de peatones y representando un peligro constante para adultos mayores, niñas, niños y personas con discapacidad. Además, una obra de drenaje permanece inconclusa; al momento de la visita no había personal trabajando y el área carecía de señalización, pese al riesgo de accidentes.
Como si el abandono no fuera suficiente, ramas de árboles que fueron podados permanecen tiradas en el parque, sin que Servicios Municipales ni personal del área de Parques y Jardines hayan acudido a retirarlas, lo que incrementa los riesgos y refuerza la percepción de negligencia en las labores de mantenimiento.
En el sitio no se observó presencia de cuadrillas municipales, ni acciones correctivas visibles, lo que deja en evidencia la ausencia del organismo de Servicios Municipales, encabezado por su director Christian Azuara, pese a tratarse de un espacio público que debería contar con atención permanente.
Mientras se presumen acciones y programas de mejora urbana, la realidad en el parque Juan Luis de Alarcón expone la falta de seguimiento, supervisión y atención básica a los espacios públicos que deberían ser seguros y funcionales para la ciudadanía.





