La disculpa pública que ofreció el productor Luis de Llano Macedo a la cantante y actriz Sasha Sokol, como parte de una sentencia judicial por daño moral, abrió un nuevo capítulo en el conflicto legal entre ambos, luego de que la artista rechazara el mensaje al considerar que no cumple con los términos establecidos por las autoridades.
A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, Sasha explicó que el productor debía ofrecer una disculpa con un contenido específico, cuyo texto quedó firme desde enero de 2026. Entre los puntos que debía reconocer estaba que ella tenía apenas 14 años cuando ocurrieron los hechos, que no podía consentir una relación con un adulto de 39 años y que él se encontraba en una posición de poder frente a ella. También debía dejar claro que sus padres no fueron cómplices de lo sucedido.
La cantante señaló que ninguno de estos aspectos fue incluido en el video publicado por Luis de Llano, en el que reconoció su responsabilidad civil por daño moral, calificó como desafortunadas e inexactas sus declaraciones anteriores y expresó su petición de perdón. Además, el productor se comprometió a no volver a mencionar públicamente a Sasha, en respeto a su privacidad, honor y dignidad.
Ante esta situación, la artista consideró que el productor incurrió en un nuevo incumplimiento de la sentencia, pues tenía prohibido referirse a ella públicamente fuera de los términos ordenados por el tribunal. Por ello, anunció que sus abogados, del despacho Zinser y Asociados, llevarán el asunto también por la vía penal, luego de casi cinco años de litigio por la vía civil.
El conflicto se remonta a la relación que ambos mantuvieron durante la década de los años 80, cuando Sasha era menor de edad. En 2022, las declaraciones de Luis de Llano sobre aquel vínculo provocaron que la cantante hiciera público su testimonio y emprendiera acciones legales. El caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que dejó firme la sentencia que declaró civilmente responsable al productor por daño moral, en un proceso que se convirtió en un referente sobre los derechos de las víctimas de violencia sexual durante la infancia y adolescencia.


