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Pan de muerto: tradición, simbolismo y sabor que trascienden generaciones

Con su característico aroma a azahar, cubierta de azúcar y figuras que evocan huesos, el pan de muerto es mucho más que un alimento de temporada: representa una de las tradiciones gastronómicas más arraigadas en México y un elemento que no puede faltar en muchas ofrendas durante las celebraciones del Día de Muertos.

Su forma circular suele interpretarse como un símbolo del ciclo de la vida y la muerte, mientras que las figuras colocadas en la parte superior, conocidas como canillas, representan tradicionalmente los huesos de los difuntos. La pequeña esfera del centro suele asociarse con el cráneo. Estos elementos forman parte de las interpretaciones populares que han acompañado a este alimento a través de generaciones.

Los ingredientes también contribuyen a su identidad. El azahar, utilizado en algunas recetas, aporta un aroma característico que distingue a este pan, mientras que el azúcar que lo recubre y su preparación esponjosa lo convierten en uno de los sabores más reconocidos de esta temporada. En los altares suele colocarse junto a fotografías, veladoras, flores de cempasúchil y otros alimentos que disfrutaban las personas fallecidas.

Pero detrás de esta tradición también existe una importante actividad económica. De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), para la temporada de 2026 se prevé una producción nacional de 4 mil 545 toneladas de pan de muerto, equivalentes a aproximadamente 4.5 millones de kilogramos, con ventas estimadas en mil 34 millones de pesos.

El organismo también calcula que el precio promedio por kilogramo será de 227.50 pesos, lo que representa un incremento aproximado del 2 por ciento respecto a 2025. La comercialización de este producto no se limita al 2 de noviembre, pues comienza desde mediados de septiembre y se extiende hasta los primeros días de noviembre, periodo en el que participan tanto pequeñas panaderías como grandes establecimientos.

En cuanto a los precios, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) realizó un monitoreo del 19 al 23 de octubre en supermercados, panaderías de cadena y establecimientos tradicionales. El levantamiento identificó un precio promedio nacional de 19.99 pesos para la pieza individual con azúcar en supermercados, mientras que la presentación con ajonjolí alcanzó un promedio de 21.31 pesos. En San Luis Potosí, uno de los precios más altos registrados para la pieza individual tradicional con azúcar fue de 26 pesos en la Panificadora La Excelencia. Asimismo, la presentación individual con ajonjolí llegó a los 25.50 pesos en Fresko La Comer, de acuerdo con el mismo monitoreo.

Aunque la receta tradicional continúa entre las más reconocidas, las panaderías también han incorporado nuevas presentaciones para atraer a los consumidores, como panes rellenos de nata, chocolate y queso crema con zarzamora. De acuerdo con el representante de Canainpa, el pan tradicional con azúcar sigue siendo el más vendido, mientras que entre las variedades rellenas destaca el de nata. Así, entre su simbolismo, las recetas que pasan de generación en generación y las nuevas propuestas gastronómicas, el pan de muerto conserva su lugar en las mesas y ofrendas mexicanas, al tiempo que representa una temporada de actividad para uno de los sectores tradicionales de la economía.

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