Es sorprendente ver a jóvenes potosinos bailando coreografías coreanas en la Plaza del Carmen. El fenómeno global del K-Pop ha llegado para quedarse, creando una subcultura que ignora las fronteras.
Es un recordatorio de que la cultura hoy es una red infinita donde San Luis puede estar conectado simultáneamente con Seúl, demostrando que la identidad juvenil es, ante todo, transnacional.


