Cada 21 de marzo, con la llegada de la primavera, las flores amarillas invaden calles, escuelas y hogares como símbolo de amor, amistad y nuevos comienzos. Aunque muchos podrían pensar que se trata de una tradición antigua, en realidad su origen es reciente y está fuertemente ligado a la cultura popular y al impacto de las redes sociales.
El auge de esta práctica se debe en gran medida a la canción Flores Amarillas, interpretada en la serie juvenil Floricienta, estrenada en 2004. En la historia, regalar flores amarillas representa el anhelo de un amor sincero y duradero, idea que con el paso de los años fue adoptada por nuevas generaciones, especialmente a través de plataformas digitales.
Fue a partir de la década de 2020 cuando esta costumbre cobró fuerza en países de América Latina, incluido México. Usuarios de redes sociales comenzaron a viralizar la tradición, estableciendo el 21 de marzo fecha que coincide con el inicio de la primavera como el día ideal para regalar estas flores, reforzando su significado de renovación, esperanza y alegría.
En San Luis Potosí, florerías reportan un incremento en la demanda de arreglos con tonalidades amarillas durante esta fecha, impulsado principalmente por jóvenes que buscan expresar sus sentimientos a través de este detalle. Rosas, girasoles y tulipanes se convierten en los favoritos para esta celebración.
Aunque no se trata de una tradición oficial o institucionalizada, el fenómeno de las flores amarillas refleja cómo la cultura digital puede transformar elementos de la ficción en prácticas sociales reales.


