Entre lágrimas, tradición y fe: locatarios del Hidalgo mantienen viva devoción a la Virgen de Dolores

Con más de dos décadas de historia, la celebración en honor a la Virgen de Dolores volvió a reunir a comerciantes, familias y visitantes en una de las tradiciones más arraigadas del Mercado Hidalgo.

Carlos Galino, secretario de Cultura del recinto, explicó que este año se cumplieron 22 años de mantener viva esta festividad, que no solo representa un acto religioso, sino también un símbolo de identidad y unión entre locatarios.

“El día de hoy retomamos este evento como cada año. Ya son 22 años de esta fiesta en honor a la patrona del Mercado Hidalgo, la Virgen de Dolores”, compartió.
Como parte de la jornada, se realizó un recorrido que partió del Mercado República hacia el Hidalgo, en un gesto que destacó la hermandad entre comerciantes. Durante el trayecto, los locatarios ofrecieron agua, manzanilla y distintos alimentos a los asistentes, como parte de la tradición.

La llegada al Mercado Hidalgo estuvo marcada por un ambiente festivo: mariachis, danzas folclóricas y la tradicional “reliquia” ofrecida por los propios comerciantes, quienes —según Galino— han sido pieza clave para preservar esta práctica año con año.

Uno de los momentos más emotivos gira en torno a la imagen de la Virgen de Dolores, una figura de aproximadamente 65 centímetros con rasgos profundamente humanos. Detrás de ella hay una historia personal que ha tocado a la comunidad.

“La mandé hacer con el rostro de mi madre fallecida, en honor a ella”, reveló Galino, dando un sentido aún más íntimo a la devoción que se ha consolidado entre los locatarios.
Las actividades continuarán durante el día con el rezo del Rosario y la entrega constante de agua —conocida como “la reliquia”—, una de las ofrendas más representativas de esta fecha.

De acuerdo con la tradición, el agua de colores simboliza las lágrimas de la Virgen, mientras que la manzanilla representa el alivio del dolor. Las naranjas, por su parte, evocan una dualidad entre lo amargo y lo dulce del sufrimiento, y las banderas simbolizan la esperanza y la resurrección.

Galino destacó que esta es una de las pocas ocasiones en que la imagen permanece expuesta al público. “Es el único día del año en que puede verse, aunque volverá a presentarse el próximo 5 de mayo durante el aniversario del Mercado Hidalgo”, señaló.
Más allá del acto religioso, la celebración se ha convertido en un espacio de encuentro comunitario, donde la fe, la memoria y la tradición se entrelazan para mantener viva una práctica que, tras 22 años, sigue convocando a nuevas generaciones

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