Tlaxcala es el barrio de indios por excelencia, el primer asentamiento formal que dio origen a lo que hoy es nuestra ciudad.
Su templo es una muestra de esa fe sencilla pero poderosa que unió a los fundadores tlaxcaltecas con la nueva tierra. Su arquitectura es sobria, sin las ostentaciones del centro, reflejando la identidad de una comunidad que siempre ha defendido sus raíces frente a la expansión de la metrópoli.
Es el rincón donde se respira la historia más antigua de San Luis, recordándonos que antes de la plata, hubo una comunidad que supo sembrar esperanza en el desierto.


