Un estudio internacional reciente vuelve a poner a la dieta mediterránea como el estándar de oro de la salud. Sin embargo, el potosino promedio se enfrenta a un dilema cultural cada martes: el aceite de oliva contra la manteca de cerdo. La cultura culinaria de San Luis está tan arraigada en la fritura y el maíz que hablar de dietas extranjeras parece una traición a la patria.
La clave, dicen los expertos locales, no es sustituir el taco, sino entender que nuestra gastronomía también tiene raíces saludables si volvemos al nopal y al frijol de la olla.


