Durante 45 minutos, el Estadio Libertad Financiers fue escenario de un partido espeso, trabado y sin alma. Atlético de San Luis y Mazatlán ofrecieron un primer tiempo para el olvido, carente de intensidad y de futbol. Nadie arriesgaba, nadie proponía. El balón iba y venía sin profundidad y la paciencia de la afición comenzaba a agotarse.
El 0-0 al descanso era el fiel reflejo de lo que sucedía en la cancha: dos equipos sin imaginación y con más dudas que certezas.
Pero el complemento trajo consigo los goles que el primer tiempo negó.
Al minuto 50, el encuentro se rompió con un golpe inesperado. Un servicio al área terminó en un desafortunado desvío de Lucas Merolla, defensor de Mazatlán, quien mandó el balón a su propia portería. El autogol abrió el marcador y cambió el ánimo del partido.
Con la ventaja, San Luis encontró espacios. Al 57’, Joao Pedro tomó el balón en la media luna, levantó la mirada y sacó un disparo potente y colocado al ángulo, un gol de gran factura que puso el 2-0 y levantó por momentos a la tribuna.
Mazatlán no bajó los brazos y al minuto 75 encontró el descuento. Ovalle aprovechó una desatención defensiva y definió para el 2-1, sembrando incertidumbre en un equipo potosino que aún no transmite total confianza.
Sin embargo, la respuesta fue inmediata. Al 79’, Sebastián Salles-Lamonge cobró un tiro libre con precisión, superó la barrera y firmó el 3-1 con un disparo que dejó sin reacción al arquero visitante.
Ya en la recta final, al 88’, Miguel “Chano” García envió un centro preciso al corazón del área y Joao Pedro apareció para rematar de cabeza y sellar el 4-1 definitivo, completando su doblete.
El marcador fue amplio y contundente. San Luis fue letal en el segundo tiempo y resolvió el encuentro en menos de 40 minutos. Sin embargo, la goleada no fue suficiente para reconciliar al equipo con su gente.
A lo largo del partido, especialmente en el primer tiempo, los abucheos se hicieron presentes, y el grito de “¡Fuera Abascal!” volvió a retumbar en el Estadio Alfonso Lastras. La victoria suma en la tabla, pero no borra la irregularidad ni calma el malestar de una afición que exige más que un buen segundo tiempo.
San Luis ganó y goleó, sí, pero la tensión en la grada deja claro que el crédito del técnico sigue en números rojos.


