El Atlético de San Luis firmó una de sus derrotas más dolorosas del Clausura 2026 al dejar escapar una ventaja de dos goles y caer 3-2 ante Atlas en el Estadio Jalisco, dentro de la jornada siete. Más que una simple remontada rojinegra, el partido evidenció la fragilidad y la falta de carácter del conjunto potosino.
El arranque fue inmejorable para la visita. Al minuto 3, Joao Pedro adelantó a los potosinos con una definición que sorprendió a la zaga local. Atlas intentó reaccionar, pero al 41 apareció Eduardo Águila para ampliar la diferencia y poner el 0-2 que parecía encaminar una noche tranquila. Sin embargo, el equipo no supo manejar la ventaja ni cerrar los espacios en los momentos clave.
La caída comenzó a construirse en el tiempo agregado del primer lapso. Una acción innecesaria en el área derivó en penal y González no perdonó desde los once pasos. Ese gol antes del descanso cambió por completo la narrativa del encuentro y sembró dudas en un Atlético que regresó al segundo tiempo sin la misma solidez.
En la parte complementaria, la historia fue rojinegra. Al 59, Edu Aguirre empató también por la vía penal, ante una defensa que volvió a cometer errores básicos. San Luis perdió el orden táctico y la intensidad, mientras Atlas tomó confianza y control del balón.
El golpe definitivo llegó al 83 con la expulsión de Eduardo Águila, quien pasó de héroe a villano tras una falta imprudente que dejó a su equipo con diez hombres. De esa acción nació el tercer tanto del Atlas, obra de Agustín Rodríguez, refuerzo recién incorporado que se estrenó como goleador y selló la voltereta para los dirigidos por Diego Cocca.
Atlético de San Luis no solo perdió tres puntos; perdió una oportunidad clara de consolidarse. Ganaba 0-2 y terminó superado anímicamente, tácticamente y en disciplina. Una derrota que deja más cuestionamientos que respuestas en el proyecto potosino.


