En San Luis Potosí hay tradiciones que parecen haber estado siempre ahí.
Procesiones, celebraciones, costumbres que se repiten año con año con una precisión casi ritual. Nadie las cuestiona demasiado. Nadie parece recordar exactamente cuándo comenzaron.
Y, sin embargo, todos coinciden en algo: son importantes.
Lo curioso es que muchas de estas tradiciones no nacieron como algo inamovible. Fueron cambiando, adaptándose, incorporando elementos nuevos… hasta que en algún punto se volvieron “de toda la vida”.
Es un proceso discreto. Nadie anuncia que una costumbre se está consolidando. Simplemente ocurre. Se repite lo suficiente, se integra lo suficiente, y eventualmente se vuelve incuestionable.
Hasta que alguien pregunta, y entonces aparece una respuesta muy común:
“Siempre ha sido así.”
Aunque la historia, como suele hacer, tenga otros datos.


