En marzo de 1836, la historia militar de nuestro estado se escribió con sangre en los llanos de Texas. El 20 de marzo se consolidó la victoria de las tropas mexicanas, donde el Batallón Activo de San Luis tuvo una participación destacada bajo el mando del General Urrea en la acción de Goliad.
Los soldados potosinos, acostumbrados al rigor del Altiplano, demostraron una valentía que fue reconocida incluso por sus adversarios.
Fue un momento de orgullo militar donde San Luis puso el pecho por la integridad del territorio nacional, enfrentando no solo a los rebeldes texanos, sino a las carencias logísticas de un ejército que operaba lejos de su centro de mando.
Esta campaña de 1836 es el recordatorio del papel estratégico que siempre ha jugado San Luis Potosí en la defensa de México.
La ciudad funcionó como el gran cuartel de reclutamiento y entrenamiento para las fuerzas que marchaban hacia el norte. El éxito en Goliad fue, en gran medida, fruto de la disciplina de los reclutas de nuestros barrios y haciendas.
Sin embargo, la historia nos enseña que estas glorias fueron efímeras frente a los errores políticos que llevaron a la pérdida de medio país. Valorar el sacrificio del Batallón de San Luis es un ejercicio de memoria patriótica que nos obliga a reflexionar sobre la lealtad y el valor de quienes, hace casi dos siglos, defendieron con su vida una frontera que hoy todavía define nuestra identidad.


