El presidente municipal de Mexquitic de Carmona, Rafael Pérez Rojas, aseguró que el Ayuntamiento mantiene operativos de limpieza y vigilancia en el Río Calabacillas, ubicado en la comunidad indígena de San Marcos Carmona, zona donde desde hace años existe un conflicto ambiental por el crecimiento de fraccionamientos y proyectos inmobiliarios.
El edil señaló que, por parte del municipio, se realizan brigadas de limpieza a través del departamento de Ecología, rondines de vigilancia de Seguridad Pública y supervisión del área de Desarrollo Urbano, ya que se trata de un sector que colinda con zonas urbanizables.
“Es una zona que colinda con temas urbanizables por proyectos inmobiliarios; de nuestra parte nos corresponde vigilar ese tema”, indicó.
Añadió que actualmente existe un procedimiento judicial en curso, por lo que el Ayuntamiento debe reportar semanalmente ante un juzgado las acciones que se realizan en el río.
El alcalde también reconoció que se trata de una zona con fuerte proyección de crecimiento inmobiliario en los próximos años, lo que incrementará la presión urbana sobre el territorio.
“Es una zona que está en constante crecimiento de desarrollo inmobiliario; en los próximos años se va a detonar bastante el crecimiento en la zona, de casas y residenciales de nivel medio alto. De nuestra parte como municipio tratamos de brindarle los servicios a la gente, como lo es el agua potable”, expresó.
No obstante, señaló que muchos de los nuevos desarrollos aún no están municipalizados, por lo que el Ayuntamiento no puede intervenir plenamente en su operación.
“De todos estos proyectos recientes que se están creando, si no están municipalizados estos fraccionamientos todavía no entran dentro de nuestro margen o ámbito; ya una vez municipalizados ya podemos entrar y debemos entrar”, explicó.
Fraccionamientos bajo señalamiento
Sin embargo, el conflicto en torno al Río Calabacillas no es nuevo. Habitantes de San Marcos Carmona han denunciado durante años que el crecimiento urbano en la periferia de la capital potosina ha provocado descargas de aguas residuales, modificación del cauce y pérdida de vegetación en la zona.
Entre los desarrollos señalados por la comunidad y organizaciones civiles se encuentra el fraccionamiento Fuerte Ventura, donde incluso se ha denunciado la construcción de un puente, un cárcamo de aguas residuales y una barda dentro del cauce del río. De acuerdo con documentos revisados en un proceso judicial, el propio Ayuntamiento reconoció que no cuenta con registros de permisos para dichas obras.
También se han reportado descargas sanitarias provenientes de fraccionamientos cercanos a la zona metropolitana, lo que ha generado preocupación entre los habitantes por la contaminación del agua y los impactos en la salud y el medio ambiente.
Comunidad indígena acusa despojo territorial
El caso ha escalado a instancias judiciales y de derechos humanos. Organizaciones y académicos han advertido que la comunidad indígena de San Marcos Carmona enfrenta desde hace más de una década presiones inmobiliarias y posibles intentos de despojo territorial, además del deterioro ambiental del río que históricamente ha sido una fuente de agua para la población.
Incluso especialistas han señalado que la urbanización en la zona ha provocado alteraciones al cauce del río, contaminación del suelo y afectaciones a los mantos acuíferos, lo que podría tener consecuencias ambientales de largo plazo.
Tribunal reconoce derechos de la comunidad
En este contexto, el Tribunal Electoral del Estado de San Luis Potosí resolvió recientemente en el juicio TESLP/JDC/02/2026 que la comunidad indígena de San Marcos Carmona tiene derecho a ser consultada en las decisiones sobre obras y políticas ambientales que afecten su territorio.
La resolución también ordena al Ayuntamiento de Mexquitic de Carmona crear una Unidad o Dirección de Asuntos Indígenas, cuyo titular deberá ser electo por la propia comunidad.
Para los habitantes de la zona, el fallo representa un paso importante en la defensa de su territorio y del Río Calabacillas, que actualmente se encuentra en medio de un conflicto entre el crecimiento inmobiliario de la zona metropolitana de San Luis Potosí y la preservación ambiental y comunitaria del lugar.





