San Luis Potosí puede organizar rodadas masivas y hablar de movilidad sustentable, pero la realidad diaria para quienes usan bicicleta en la ciudad sigue marcada por la inseguridad vial, la falta de infraestructura funcional y el abandono de ciclovías existentes.
Durante la rodada del programa SanLuisEnBici, encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, el Ayuntamiento promovió la actividad como parte de los 500 días de gobierno, con un recorrido desde Plaza de Armas hacia Plaza de Fundadores, jardín de Tequisquiapan, Fray Diego de Arlegui y avenida Carranza.
Ahí, el presidente municipal aseguró :“Queremos llenar a San Luis Potosí de bicicletas y de mucha gente, queremos ser otra vez un pueblo bicicletero”.
El problema es que la ciudad aún no ofrece condiciones reales para lograrlo.
Datos de conteos ciudadanos revelan que en la capital potosina se realizan más de 4 mil 500 viajes diarios en bicicleta, lo que confirma que el uso ya existe y no es simbólico ni recreativo. 
Además, el propio Instituto Municipal de Planeación reconoce que 6.7% de la población que trabaja se traslada en bicicleta, pese a las limitaciones actuales de movilidad. Es decir: la gente ya usa la bicicleta, incluso sin infraestructura segura.
Aunque el gobierno municipal ha presentado planes para ampliar la red ciclista hasta 131 kilómetros, la realidad actual es distinta: la ciudad apenas cuenta con alrededor de 40 a 49 kilómetros de vías ciclistas, muchas de ellas desconectadas, deterioradas o invadidas por vehículos.
En avenidas como Carranza parte del mismo recorrido oficial de la rodada la ciclovía permanece constantemente ocupada por autos estacionados sin vigilancia efectiva de tránsito municipal. En otros tramos, la pintura prácticamente ha desaparecido, borrando el espacio destinado a ciclistas.
La contradicción es evidente: se promueve el uso de la bicicleta en eventos públicos mientras las rutas diarias continúan sin protección mínima.
Especialistas en movilidad urbana advierten que el crecimiento del ciclismo en México exige infraestructura y cultura vial, ya que el aumento del uso sin condiciones adecuadas eleva riesgos para los usuarios más vulnerables de la calle.
En San Luis Potosí, la experiencia cotidiana confirma esa advertencia: ciclistas obligados a circular entre automóviles, falta de señalización visible y ausencia de sanciones para quienes invaden carriles exclusivos.
Las rodadas generan visibilidad, fotografías y narrativa institucional, pero no resuelven los problemas estructurales de movilidad. La diferencia entre promover bicicletas y construir una ciudad ciclista radica en mantenimiento, vigilancia y planeación urbana sostenida.
Hoy, mientras el discurso oficial habla de recuperar un “pueblo bicicletero”, miles de potosinos ya pedalean todos los días en condiciones que se alejan de ser mucho de ser seguras.
Porque llenar la ciudad de bicicletas no depende de convocatorias dominicales, sino de calles donde usar una no implique arriesgar la vida.


