Mientras el Ayuntamiento de San Luis Potosí realizó trabajos de limpieza en la colonia Lomas 4ª y 3ª Sección, el presidente municipal no acudió al lugar ni encabezó recorrido alguno con vecinos, a diferencia de lo que ocurre regularmente en colonias populares donde sí aparece acompañado de su comitiva para escuchar peticiones y tomarse fotografías durante las jornadas municipales.
En la avenida Cordillera Occidental únicamente se observaron cuadrillas operativas realizando deshierbe, poda y recolección de basura, sin presencia de autoridades municipales de primer nivel ni acercamiento directo con habitantes de la zona.
El contraste resulta evidente: en sectores populares de la capital, los operativos suelen convertirse en actos públicos encabezados por el alcalde, quien recorre calles, “dialoga con vecinos” y difunde los encuentros como ejercicios de cercanía ciudadana. En Lomas, en cambio, sólo llegaron trabajadores municipales.
Este mismo día, el alcalde estuvo enfocado en actividades públicas como el cambio de nombre del bulevar Españita a bulevar Jacobo Payán, evento que sí contó con presencia oficial y difusión institucional.
La diferencia vuelve a colocar sobre la mesa una práctica recurrente en la administración municipal: la cercanía política parece concentrarse en ciertas zonas de la ciudad, mientras en otras únicamente se ejecutan labores operativas sin contacto directo con la ciudadanía, pese a que también existen exigencias vecinales y problemáticas urbanas pendientes.
A esto se suma la denuncia ciudadana sobre falta de atención en otros puntos de la capital:
“A ver si vienen a limpiar su tiradero en Prolongación Salk, ya que trabajadores de Ecología del municipio de San Luis Potosí comentan que ustedes mismos autorizan este desorden”.
Mientras se anuncian jornadas y avances en imagen urbana, la realidad muestra una ciudad atendida de forma desigual: hay colonias donde llega la estructura política completa y otras donde sólo aparecen las cuadrillas.


