El acero que evoca al agua: Ulises Solano conmueve con su nueva exposición.

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El escultor Ulises Solano inauguró la exposición “Agua, metal y sus límites artificiales” este viernes 27 de febrero en el Museo de Arte Contemporáneo Federico Silva, una propuesta que invita a reflexionar sobre la relación humana con el agua a través de estructuras de acero que evocan su movimiento y presencia desde la ausencia física del líquido.

Durante la apertura, el artista explicó que el eje conceptual de la muestra parte de la premisa de que el agua es un tema que concierne a toda la sociedad y no solo a un sector específico. Señaló que cada persona mantiene una relación distinta con este elemento, positiva, negativa o incluso indiferente, lo que enriquece la lectura de las piezas y amplía el discurso de la exposición.

Solano detalló que su trabajo aborda el “gesto del agua” sin representarla de manera literal: las esculturas e instalaciones están realizadas en acero cortado, hallado, doblado o tensionado, material que interviene el espacio y genera formas que sugieren fluidez. “No van a ver agua física como tal, sino acero; busco llevar una sensación o carácter del agua a un material tan rígido”, expresó.

El escultor indicó que esta investigación formal y conceptual es resultado de un proceso prolongado de experimentación con miles de estructuras, en las que ha explorado cómo trasladar cualidades estéticas y arquitectónicas del agua al metal. Afirmó que la elección del acero no responde a un capricho, sino a su papel protagónico dentro de la retórica de la obra: un material que cuestiona su propia rigidez al insinuar movimiento.

Asimismo, el autor señaló que le interesa activar en el espectador una “memoria positiva del agua”, es decir, provocar reconocimiento y reflexión personal frente a las piezas, aun cuando no reproduzcan la imagen conocida del líquido. Consideró que el arte tridimensional abre un diálogo necesario sobre este recurso que compete a todos.

En el acto inaugural, el secretario de Cultura del estado, Mario García Valdez, destacó que la exposición propone un encuentro entre dos naturalezas aparentemente opuestas: el agua, símbolo de fluidez y transformación, y el acero, asociado a rigidez y permanencia. Subrayó que el artista logra “otorgar fluidez a lo rígido e insinuar movimiento en aquello que históricamente representa firmeza”.

El funcionario añadió que la muestra trasciende lo formal para convertirse en una reflexión ética sobre la escasez y fragilidad del agua, particularmente relevante en un estado como San Luis Potosí. “Al presentar el agua a través del acero, el artista nos confronta con los límites artificiales que hemos impuesto a la naturaleza”, afirmó.

Durante el recorrido inaugural también estuvo presente María Esther González Tovar, viuda del maestro Federico Silva, quien acompañó a autoridades, invitados y público asistente en la apreciación de las piezas, en el recinto que resguarda el legado del destacado escultor potosino.

Finalmente, García Valdez señaló que la obra de Solano funciona como metáfora de la relación humana con el entorno y exhortó al público a mirar más allá de la materia para reconocer la vulnerabilidad compartida frente a los recursos naturales. La exposición quedó abierta al público en el Museo de Arte Contemporáneo Federico Silva, consolidando el recinto como espacio de diálogo contemporáneo en torno al arte y la conciencia ambiental.

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