Hay sonidos que se quedan en la memoria de una ciudad. En San Luis Potosí, uno de ellos es el silbato del tren, el ruido metálico de las ruedas sobre los rieles y el paso de las locomotoras que todavía recorren distintos puntos de la capital. Aunque los años han transformado la manera de transportarnos, el ferrocarril sigue presente y recuerda una época que marcó el crecimiento económico, industrial y social de la entidad.
Este 7 de noviembre, México conmemora el Día del Ferrocarrilero, una fecha dedicada a reconocer a hombres y mujeres que han hecho posible el funcionamiento de este sistema de transporte. La celebración tiene su origen en la historia de Jesús García Corona, conocido como el «Héroe de Nacozari», quien el 7 de noviembre de 1907 sacrificó su vida al conducir lejos de la población un tren que transportaba dinamita y cuyos vagones comenzaban a incendiarse, evitando una tragedia de mayores dimensiones en Nacozari, Sonora.
La historia ferroviaria de San Luis Potosí también tiene capítulos fundamentales. El 24 de agosto de 1888 llegó el ferrocarril a la capital potosina, un acontecimiento que abrió nuevas posibilidades para el traslado de personas y mercancías. Con el paso del tiempo, las vías se convirtieron en una pieza clave para conectar a la entidad con otras regiones del país, impulsar el comercio y favorecer el desarrollo de la actividad industrial.
Hoy, a diferencia de otras ciudades donde el tren de pasajeros dejó de formar parte de la vida cotidiana, en la capital potosina todavía es posible observar el tránsito de locomotoras, principalmente dedicadas al transporte de carga. Las vías ferroviarias continúan conectando a San Luis Potosí con importantes corredores comerciales, entre ellos la ruta México-Nuevo Laredo, de gran relevancia para el movimiento de mercancías.
Pero detrás de cada locomotora existe una historia de trabajo. Maquinistas, mecánicos, personal de mantenimiento, operadores y trabajadores de las vías han formado parte de un gremio cuya labor ha sido indispensable para mantener en movimiento una de las redes de transporte más importantes del país.
Como testigo de ese pasado permanece el Museo del Ferrocarril Jesús García Corona, instalado en la antigua estación ferroviaria de la capital, un espacio donde las locomotoras, fotografías, herramientas y objetos históricos permiten recordar a quienes construyeron y dieron vida a esta actividad.
Así, cada vez que una locomotora atraviesa San Luis Potosí, no solamente transporta mercancías: también mantiene presente una parte de la historia de la ciudad. Este 7 de noviembre, el Día del Ferrocarrilero invita a mirar nuevamente las vías, recordar a quienes dedicaron su vida al riel y reconocer que, aunque los tiempos cambien, el legado de los ferrocarrileros continúa rodando.


