Desde hace meses, habitantes y trabajadores de la zona de la calle Carlos Díez Gutiérrez, en el barrio de San Sebastián, han denunciado robos al interior de vehículos estacionados, una problemática que volvió a registrarse durante este fin de semana con al menos cuatro unidades afectadas mediante el llamado “cristalazo”.
De acuerdo con los propietarios afectados, los hechos suelen ocurrir durante la madrugada, precisamente cuando médicos y personal de enfermería cumplen con sus jornadas laborales, además de coincidir con los horarios en que familiares permanecen en las inmediaciones del Hospital General del ISSSTE para cuidar a pacientes internados.
Ante esta situación, los afectados han solicitado una presencia policiaca permanente en la zona, al considerar insuficiente que los recorridos se refuercen únicamente durante algunos días. Incluso reclamaron que la vigilancia no debe limitarse a operativos temporales que, señalaron, terminan por desaparecer una vez que disminuye la atención pública sobre el problema.
Sin embargo, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de la capital, el comisario Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, aseguró que la corporación no cuenta con reportes sobre estos hechos.
“No tenemos reporte de eso”, afirmó el funcionario, quien señaló que durante el fin de semana se mantuvo especial atención en distintos puntos, particularmente en plazas comerciales, donde también se plantea la instalación de torres de videovigilancia.
La respuesta contrasta con los señalamientos de propietarios que aseguran haber sufrido directamente los robos y que piden que la estrategia de seguridad no se concentre únicamente en zonas comerciales, sino que también atienda puntos donde diariamente permanecen vehículos durante horas, como las inmediaciones de hospitales.
Mientras la autoridad sostiene que no existen reportes formales sobre los recientes cristalazos, los afectados insisten en que el problema lleva meses y demandan acciones preventivas que permitan evitar que la zona vuelva a convertirse en un punto vulnerable para quienes acuden o trabajan en el hospital.


